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jueves, 2 de febrero de 2012

Nostalgie

Pasan y pasan los días y ya llevo más de medio año aquí. No sé si será el tiempo, el estar sola o mis pocas ganas de hacer algo productivo, pero hoy estoy nostálgica. 

Hoy es otro día de esos en los que añoras tu anterior vida y piensas en qué cojones estás haciendo tan lejos de tu familia y amigos, a tantos kilómetros de tu isla. Te vienen recuerdos de tu infancia o, sin ir tan lejos, del verano pasado, donde todos los días salía y se ponía el sol y tú te encontrabas junto a la gente más maravillosa del mundo. Entonces... te derrumbas. Te dan ganas de abandonar esta nueva etapa, dejarlo todo a medias y volver a tu lugar de siempre. Te dan ganas de hacer las maletas y coger el primer avión que salga con tu destino. Pero de repente otro pensamiento te abruma. Se te pasa por la mente algo que algún día te dijeron y es que "rendirse es de cobardes" y no siempre hemos de coger la vía fácil. No siempre vamos a tener a nuestra familia y amigos al lado para consolarnos y no siempre serán ellos los que puedan ayudarnos y tengan la solución a nuestros problemas. Poco a poco tenemos que ir madurando, saber sacarnos las castañas del fuego y empezar a ser independientes. Esta vida no sólo se basa en la gente que conocemos, también forman parte del mundo todas aquellas personas que nos quedan por conocer y las que nunca llegaremos a tratar. No debemos encerrarnos en nuestro minúsculo círculo y dar oportunidades a aquellos que quieran tener pequeñas o grandes intervenciones dentro de nuestra vida, ya sean para bien o para mal, todo es experiencia y de ella se aprende. 

Con todo esto quiero deciros que hay que aprovechar cada día al máximo, incluso esos momentos de bajón, porque muchas veces vienen bien para reflexionar. Hay que aprender a ver el lado positivo de las cosas y no tirar la toalla a la primera de cambio, que luego pasa el tiempo y nos reímos de lo tontos que fuimos en una determinada situación.


Que las piedras están para tropezar.
Carpe diem.

sábado, 14 de enero de 2012

Mi nueva vida: Despedida y primeros días

¡¡Hola!! He vuelto para quedarme. Hace días que llevan diciéndome que haga un blog contando mi día a día en Madrid y la verdad es que no estaría nada mal, aunque podría haberlo pensado antes y no tendría que hacer ahora un resumen de estos cuatro meses. Tenía pensado crear uno nuevo y, de hecho, lo hice, pero he encontrado más oportuno seguir con este y no liaros con tanto blog. Eso sí, he decidido cambiarle el nombre porque el otro sonaba un poco "cursi" (contigo al infinito) y nadie me tomaría en serio. 

Muchos fijo que os preguntaréis que a qué viene este nuevo nombre y qué significará... pues es muy fácil. Yo no os voy a dar la respuesta, pero sí una pista. La solución la tiene Risto Mejide en su libro "Que la muerte te acompañe". Si lo tienes puedes ir a la página 206 y leerte ese capítulo, después lo entenderás todo; de lo contrario... te quedarás con la curiosidad, aunque voy a decirte que va sobre la vida, las naranjas y los limones.

Supongo que ahora me toca hacer ese resumen nombrado anteriormente, aunque más o menos ya lo hice en mi otro blog (http://midiarioperiodistico.blogspot.com), pero ahora me pararé más en los detalles. Creo que lo mejor será hacer entradas diferentes para cada experiencia, así que esta irá dedicada a la despedida y a mis primeros días por la capital.

Bien, pues... empecemos. Me imagino que ya deberéis saberos mi llegada a Madrid de pe a pa de la de veces que la he repetido, pero me da que os va a tocar tragárosla una vez más con pequeños matices.

31 de agosto de 2011 en Palma de Mallorca a las... bueno, eso no importa, era por la mañana. Había dormido fatal y muy poco, no había parado de llorar en todo el día anterior y fue abrir los ojos y derramar la primera lágrima del 31. Siempre había deseado que llegase ese momento, pero cuando lo tienes tan cerca... le temes. Temes irte esperanzada y que todo salga mal, le temes al destino porque es muy caprichoso, le temes a tu nueva vida, a tu nuevo hogar, a tus nuevas compañeras de piso, a todo. Quieras o no, dejar toda tu vida atrás es muy duro, pero a veces hay que tomar decisiones importantes y esa era una de ellas. Era MI decisión, nadie me obligaba a coger las cosas e irme, así que era la primera que tenía que aparentar estar bien, aunque por dentro no pudiese estar peor. Me costó despedirme de mi perro, de mi casa, de mis amigos y, por último, pero los más importantes, MI FAMILIA. Me destrozó verles llorar, pensar que no iba a verles hasta dentro de... algunos días, porque a la semana volví de mini-vacaciones, pero nunca había estado tanto tiempo sin ellos. Odio las despedidas y más si son para largo. Después de eso, tuve que ir a la puerta de embarque, bla, bla, bla, coger el avión y todo lo que conlleva. Mil recuerdos se me pasaban por la cabeza y otras mil lágrimas se deslizaban por mis mejillas. Durísimo.

Aterricé en Madrid como quien se va de viaje, pues no había asumido aún que iba a vivir ahí. Después de un rato esperando las maletas, coincidir con gente conocida en el mismo vuelo y perderme por el aeropuerto, conseguí llegar hasta el metro. Mi primera inocentada (de la que me di cuenta una hora y pico después) fue coger un billete de 10 viajes y que luego me dijesen que ese sólo valía para la zona centro, no para la sur, que era donde se hallaba mi nueva casa. Así que tuve que coger otro bono para mi zona y, después de muchos trasbordos, salí por la boca de metro donde me esperaba una de mis compañeras de piso (Elsy) con su padre. A partir de ahí, estuve mucho más tranquila porque ya no estaba sola. Fuimos en coche hasta la Bolsa de Vivienda Joven para arreglar todos los papeles y que nos diesen las llaves del piso y allí fue donde nos encontramos con Chana (mi otra compi) y su padre. Luego fuimos a comer a IKEA, a comprar muebles y, por útlimo, a casa, que había que limpiarla. Del día de después cabe destacar la presentación en la uni, que fue genial y conocí a la gente con la que ahora comparto mis historias. Aparte de eso, los días posteriores fueron un poco de rutina, siempre limpiando, haciéndonos un poco con la zona, comprando cosas que nos faltaban y muchas risas.

Los primeros días de clase me encantaron. Me moría de ganas por que fueran las tres de la tarde y encontrarme con toda esa cantidad de gente nueva. Las clases estaban bastante bien y en seguida supe que esa doble carrera estaba hecha para mí. De los profesores... mejor no hablo. Odio que, después de cuatro meses impartiéndonos clase, no se supiesen ni mi nombre, aunque supongo que es algo normal. 

Aparte de la uni y destacando la Fashion Night Out de Vogue, recuerdo poca cosa más de septiembre, así que me temo que esta entrada acaba aquí.

P.D: No sé si vais a pararos a leer tooooodo lo que escriba por aquí, pero lo utilizaré en modo de diario personal y quien quiera leerme está en todo su derecho. ¡Muá y muchas gracias!

jueves, 25 de agosto de 2011

Wenn ich gehe...


Hay veces en esta vida que no te das o no quieres darte cuenta de las cosas por el simple hecho de que la realidad no va acorde con tus gustos. Estos 18 años me han servido para percatarme de todo lo que sucede a mi alrededor, de la cantidad de personas que hay en el mundo y que en un momento dado sólo necesitas a una, de que nunca llueve a gustos de todos y de que la falsedad abunda vayas donde vayas. Está claro que a la hora de dejarlo todo sólo te fijas en los buenos momentos, en tu familia y en los que siempre han estado ahí y no te importan en absoluto los que algún día te hicieron daño. Desde aquí quiero dar las gracias a todos los míos, a los que alguna vez me ayudaron de cualquier forma y, cómo no, a los que ya no están pero estuvieron en mi vida, ya que, como dicen, experiencia es lo que se obtiene de algo que sale mal. A todos los que siguen conmigo, deciros que por mi parte vais a seguir, que aunque yo esté en otro lado, a muchos km de aquí, os voy a tener muy presentes. No quiero que la amistad acabe, a pesar de que sé que me llevaré muchos palos, pero en fin, eso es en lo que debo pensar menos ahora.

Me parece increíble que mi vida vaya a cambiar tan radicalmente en tan solo 5 días, con lo que yo había deseado este momento hacía años y lo veía tan lejano. Con la de veces que me he alegrado por dejar esta isla y su gente en momentos de tristeza. Con la cantidad de veces que he querido rehacer mi vida y no he podido... Pero ahora ya está todo hecho, ya está aquí y tengo que disfrutarlo. Tengo que mentalizarme de que todo va a salir bien y pensar que un montón de cosas buenas están al llegar. Que voy a estudiar lo que realmente quiero, muy importante para cada uno, que muchos no pueden; que voy a irme a la capital, donde no me va a faltar de nada; y que, si todo sale bien, tengo mucho más futuro allí que no aquí...

Que sepáis que cuesta mucho ver las cosas positivas de todo esto cuando estás a pocos días de coger un avión y marcharte, que dejo una parte o casi toda mi vida aquí y me voy sin nada, sola y a la aventura. Que no es nada fácil estar escribiendo esto y no derramar una sola lágrima por la cantidad de recuerdos que se me pasan por la mente en este mismo instante... Os voy a echar mucho de menos, voy a echar de menos todo, desde levantarme y ver la cara de sobados de mi familia hasta las broncas que me echan o incluso estar en casa sola sin hacer nada, pero el simple hecho de estar en casa lo voy a echar en falta... Y no hablemos de los abrazos, sonrisas y locuras de todos, de las fiestas, borracheras, cenas junto a los que me quieren, días de clase, de exámenes...

Me gustaría escribir mucho más, pero tampoco tengo tiempo... lo retomaré algún día de estos o quizás cuando ya no esté aquí y sepa realmente lo que echo en falta y necesito.


...Madrid.

domingo, 29 de mayo de 2011

Wie bin ich?

Quizás una de las cosas que más le cueste a la gente sea definirse a sí mismos, en cambio, a mí eso no me supone ningún problema.

Puedo empezar diciendo lo que todo el mundo ve, pero sinceramente la parte que se me da peor de todo esto es describirme físicamente. Está claro que el físico es lo primero que se aprecia, pero encuentro que no dice nada de una persona y por eso mismo lo dejo de lado, aunque cabe destacar que no me creo ni más ni menos que las demás, soy una chica simple y nada fuera de lo normal.

Los que de verdad me conocen saben que me sobrevaloro interiormente, soy excesivamente luchadora y tengo las ideas muy claras. Admiro mi propia personalidad y mi forma de ver las cosas tanto como mi empatía y mi afán por ser alguien en el mundo. Me gusta lo difícil y hago lo que sea por conseguirlo, pienso que lo imposible está al alcance de todos y este no existe si uno no quiere.

Por otra parte, creo que el adjetivo que mejor me define es "perfeccionista", pues no me cuesta nada hacer las cosas bien, todo es cuestión de ganas, y la palabra que más me gusta tiene que ver con el "sarcasmo".

Tengo un cúmulo de pequeñas manías que tal vez influyan positivamente a quienes me conocen. Entre ellas está mi gran odio hacia las faltas de ortografía, siendo seguidas por mi interés y mi esfuerzo por ser una buena persona, a pesar de que opino que eso no se hace, sino se nace. No obstante, no soy tonta y actúo como creo que se debe de actuar en muchas ocasiones, a pesar de no gustar a según quién, puesto que yo no busco eso, sino que trato de conseguir el bien para quienes me rodean.

Soy una apasionada de la fotografía, de la lectura, del arte y de la vida, no me gusta pasar desapercibida, pero ser el centro de atención tampoco, me pone muy nerviosa. Sé dónde están mis límites y hasta dónde quiero llegar, tengo mis sueños tan claros como la realidad. Soy muy sociable y me abro a todo el mundo, pero a la hora de elegir quiénes quiero que sigan el camino de mi vida soy muy selectiva, sólo busco personas que me aporten algo, aunque sea lo más mínimo. Odio la cebolla, la falsedad, la prepotencia y la soledad y no soporto que me mientan.

Qué más. Ah sí. Prefiero mil veces más una carta que un regalo, y un hecho con sentimiento antes que un "te quiero". No soy para nada materialista, las personas deben de ser valoradas por lo que son, no por lo que tienen. Vivo los días intensamente aunque a veces no se note y me gusta recordar el pasado, por muy doloroso que sea. De la experiencia y de los errores se aprende mucho más de lo que creemos y a pesar de la cantidad de palos que me he llevado con tan sólo 18 años, aún creo en la amistad y en el amor.

Por último decir que la persona a la que más admiro es a mi madre y a ella va dedicado mi 8/∞ tatuado en la muñeca. Tal vez no tendría que decirlo, pero otra de las cosas que más me gustan es sincerarme y pienso que con ello no hago daño a nadie.

lunes, 23 de mayo de 2011

Ein bisschen von mir

Hoy y justamente hoy he decidido empezar este blog. ¿El motivo? Mi bendito desahogo.

Para empezar, y siendo sincera, me da igual cuántas personas vayan a leer esto y a cuántas más les vaya a gustar, básicamente porque escribiré cuando experimente emociones fuertes y necesite liberarlas.

Para seguir, os voy a contar un poco de mi vida. Soy una chica de 18 años a la que le encanta la lectura, la fotografía y conocer mundo, así como el arte y los idiomas. Pienso que esto es la base de la cultura, eso que necesitamos todos, pero pocos llegan a tener. Escribir no es que sea mi fuerte, pero cuando me pongo, me pongo. Aunque cabe decir que soy demasiado perfeccionista, me encanta modificar las cosas las veces que haga falta hasta llegar a casi la perfección, pues siempre hay algo que mejorar. Así que los que me sigan, que no les extrañe ver mis textos cambiados cada día. Sobre mi futuro hay mucho que hablar, pero poco que decir. Quiero estudiar periodismo fuera de mi ciudad, aunque no sé muy bien dónde, aún está por decidir. Tengo muchos sueños que cumplir y lo hago poco a poco, no vaya a ser que de un tropezón se esfumen todos.

Para concluir y por si no había quedado claro, estoy muy segura de cómo quiero que sea mi vida y quiénes deseo que formen parte de ella, no hay nada mejor que la seguridad en uno mismo.

Y bueno, hasta aquí por hoy y mañana más. ¡Gracias a los que me habéis leído!