sábado, 4 de febrero de 2012

Revuelto de sentimientos

"Abrí los ojos y tres fotos estaban esperando ser aceptadas en mi móvil. La persona que me las mandaba se encontraba a más de 400 kilómetros de distancia y quería dejar constancia de que ese lejano lugar había amanecido de blanco...".

Así es como ha empezado mi día. Mi madre ha sido la que me ha dado la primicia de que Mallorca se había despertado cubierta de nieve y yo no estaba allí para verlo. Igual pensáis que es una tontería esto de ver nevar en tu ciudad, pero quien viva en un lugar donde es extraño ver un copo de nieve alguna vez me entenderá, y eso me basta. Y es que Mallorca no es todo fiesta, sol y playa, como piensan la gran mayoría. Vengo de una isla con un clima bastante regular, pero cuando hace frío, hace frío. 

Bueno, a lo que iba... al ver las fotos, como es lógico, se me han puesto los dientes largos y poco más y muero de la envidia. Y, para colmo, ha sido encender el ordenador, entrar en el Facebook y ver tropecientas fotos de la gente en la nieve. Sí, para alegrarme aún más si cabe. Mi envidia ha llegado hasta tal punto de pensar en cogerme un avión para sólo estar el fin de semana, pero me tratarían de loca y tampoco es plan.

Después de haber visto todas y cada una de esas fotos y de entrarme unas ganas locas de irme a Navacerrada, ha llegado lo mejor de mi día. Hacía días que Dani Martín (ECDL) llevaba anunciando que iba a hacer un concurso a través de Twitter y yo, como siempre, no podía perdérmelo, pues soy muy de esas cosas. El concurso se trataba de empezar a seguir a un Twitter que él iba a publicar a las dos de la tarde y los 300 primeros (es decir, los más rápidos) iban a poder disfrutar de salir en un spot con él, de un concierto privado y, por si eso era poco, de unas gafas de sol de Opticalia como regalo. Bien, pues... desde que he sabido eso, no me he despegado de la pantalla del ordenador, como os podréis imaginar. Tanto es así que me he puesto hasta la alarma para que no se me pasara la hora y, justo a las dos en punto, ha publicado el tweet y le he dado a seguir. Nervios a flor de piel, peor incluso que los momentos previos a las campanadas e intriga por un tubo. Pero mi alegría ha llegado cuando, después de contar una por una las personas que habían hecho exactamente lo mismo que yo, he sabido que estaba entre esas 300 privilegiadas, más exactamente la número 97 (si no he contado mal). Ahora sólo me queda esperar al día 7 de este mes (dentro de 3 días) para que se cumpla todo lo dicho y después de esto es cuando pienso que tal vez la suerte esté de mi parte (o quizás lleve a mi lado estos 6 meses que hace que estoy en Madrid y no he querido darme cuenta).

No es el primer concurso que gano vía Twitter, pues conseguí una de las tres entradas dobles que sorteaba Berto Romero para ver su monólogo el verano pasado, y espero que no sea el último. 

"No hay mal que por bien no venga".

Y con esta canción me despido por hoy:


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